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Ciberseguridad en empresas y pymes: el CX comienza protegiendo los datos.

  • cristianaranguiz6
  • 30 sept
  • 3 Min. de lectura

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Anne Moenne-Loccoz B

Ceo Loyalink / Msc Data Science


Sin respaldo legal sólido, las startups enfrentan su mayor desafío: proteger sus datos para proteger su negocio. El derecho va detrás de la tecnología... pero la vulnerabilidad va adelante.


En el ecosistema digital chileno, las pequeñas y medianas empresas (PYMEs) y startups enfrentan una amenaza creciente: la vulnerabilidad cibernética sin respaldo jurídico suficiente. Por ello, es necesario visibilizar un problema estructural que pone en riesgo no solo la continuidad operativa de estas empresas, sino también su reputación, competitividad y sostenibilidad, teniendo en cuenta que este sector en Chile representan aproximadamente el 98% del total de empresas y generan cerca del 65% del empleo, de acuerdo con el primer informe del “Observatorio Grande Pyme” desarrollado por el Centro UC de Encuestas y Estudios Longitudinales (CEEL).


Esta alta representatividad las convierte en un pilar esencial de la economía nacional, pero también en un objetivo cada vez más frecuente para actores maliciosos.


El desfase entre tecnología y regulación


El desarrollo tecnológico ha superado con creces la velocidad de respuesta de los marcos regulatorios. Tecnologías como la inteligencia artificial, la automatización inteligente y la analítica predictiva se han convertido en parte del core de muchas startups, especialmente en sectores como salud, transporte o servicios financieros. Sin embargo, esta innovación se enfrenta a vacíos normativos que generan incertidumbre jurídica, particularmente en el caso de las PYMEs que carecen de departamentos legales robustos.


Un ejemplo concreto es el caso de las plataformas de movilidad como Uber o aplicaciones de delivery, que operaron durante años en un terreno legal ambiguo en países como Chile, generando conflictos con reguladores, gremios y consumidores. Esta falta de definición puede representar tanto una ventaja competitiva temporal como un riesgo latente.


El dilema real: ciberseguridad sin presupuesto


Muchas startups y PYMEs operan con estructuras livianas y recursos limitados, lo que usualmente implica no contar con un Chief Information Security Officer (CISO) ni con un plan formal de ciberseguridad. Esto las expone a riesgos significativos, en especial considerando que, según datos de Chiletec, los ciberataques en el país aumentaron un 138% en 2023, afectando principalmente a empresas pequeñas por su menor capacidad defensiva. Este escenario genera un dilema: ¿cómo proteger activos e información crítica sin presupuesto dedicado? La respuesta está en aplicar un enfoque de “mínimos viables de seguridad”, que no requieren inversiones cuantiosas, pero sí conciencia y organización.


Llevar la ciberseguridad al directorio: clave para revertir el ciclo reactivo.


Históricamente, la ciberseguridad ha sido tratada como un asunto técnico, aislado de la estrategia del negocio. Sin embargo, la creciente exposición a amenazas digitales y el impacto directo que estas pueden tener en la continuidad operativa y la confianza de clientes, han vuelto imprescindible incorporar este tema al nivel de gobierno corporativo. Traducir los riesgos técnicos en métricas de impacto para el negocio —como pérdida de ingresos, afectación reputacional o sanciones regulatorias— permite alinear al directorio con una visión estratégica. Invertir en seguridad no se trata solo de evitar pérdidas; también puede ser una ventaja competitiva al construir confianza con clientes y aliados.


Por eso, es recomendable establecer roles claros de responsabilidad, incluir indicadores de madurez en seguridad dentro del tablero de control, y fomentar una cultura de seguridad desde el diseño.


Lo anterior implica integrar prácticas de protección de datos, cumplimiento y gestión de riesgos desde las primeras fases del desarrollo de productos o servicios. Una empresa que anticipa y gestiona sus riesgos digitales de forma proactiva, gana legitimidad y está mejor preparada para escalar de forma sostenible.


La ciberseguridad debe formar parte de la conversación estratégica


La ciberseguridad no puede ser un privilegio de las grandes empresas. Debe ser una herramienta accesible, entendible y obligatoria —sí— pero en una lógica que reconozca la realidad de quienes están construyendo el futuro digital desde sus primeras líneas de código.


Por ello, la transformación digital no puede dejar atrás la protección de quienes la impulsan: las PYMEs tecnológicas. Si queremos un ecosistema competitivo y sostenible, la ciberseguridad debe ser parte del diseño, no una reacción tardía. Hoy tenemos la oportunidad de construir un marco regulatorio que acompañe la innovación sin frenarla. La confianza digital será el activo más valioso del futuro. Y esa confianza comienza con reglas claras, responsables y co-creadas con el sector.


Desde la perspectiva del Customer Experience (CX), proteger los datos no es solo una obligación legal, es una promesa de valor. Cada interacción con el cliente implica una entrega de confianza, y esa confianza se sostiene en cómo gestionamos su información. Diseñar experiencias seguras, transparentes y éticas es parte del nuevo estándar de CX. Las pymes que integran la ciberseguridad como parte de su experiencia de cliente no solo evitan riesgos jurídicos, sino que construyen relaciones más sólidas, duraderas y diferenciadoras en un entorno cada vez más digital y exigente.


Para conocer más sobre las soluciones de Loyalink para gestionar la experiencia del cliente y cómo protegemos sus datos


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